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Agosto 03, 2011
La Vanguardia –de España- publica un artículo repleto de soflamas antiisraelíes
En su artículo, Anders Breivik, admirador de Israel, Rafael Poch, corresponsal del diario español La Vanguardia en Berlín, comete una serie de tergiversaciones en las que implica a Israel en el atentado cometido por el terrorista noruego.
“Antes los neonazis y extremistas de derecha eran antisemitas y demonizaban a Israel como “Estado de los judíos”. Relativizaban o negaban el holocausto y limpiaban la cara de Hitler y sus matarifes. En ello podían conectar, incluso, con ciertos fanáticos árabes.”, escribe Rafael Poch en el periódico español La Vanguardia.
El lector debe relativizar esta afirmación, que, en sí, es cierta, salvo por el hecho de que empieza con la palabra “Antes”. En realidad, fanáticos “árabes” y musulmanes no necesariamente árabes, así como neonazis y extremistas de derecha siguen pregonando el antisemitismo al día de hoy. Así, Poch intenta convencer al lector de que esos fanáticos ya no odian a Israel, aunque sus antecesores hayan promovido la exterminación de los judíos. Eso no es verdad, al día de hoy, grupos de extrema derecha, neonazis y fanáticos islamistas promueven el odio a los judíos allá donde estén.
“Hoy la nueva derecha y los llamados “neocon” son partidarios decididos de Israel y de sus desmanes, así como furibundos adversarios de los musulmanes. La extrema derecha y los neocons occidentales han adoptado la loca ideología del Estado de Israel como inspiración de su propia quimera xenófoba: el “conflicto de civilizaciones.”, publica Poch.
Según Poch Israel tiene una “loca ideología”, de cuya base parten los “neocon” para promover “el conflicto de civilizaciones”. La tergiversación de Poch, quien estudió Historia, es evidente, puesto que Israel nunca ha promovido el conflicto de civilizaciones, sino todo lo contrario. Prueba de ello es la diversidad de la que se nutre la sociedad israelí.
La única “loca ideología” a la que debería referirse el autor es la del terrorista noruego Breivik, sobre quien versa el artículo, pues Breivik ha intentado así justificar el asesinato de sus compatriotas. Sin embargo, en el texto Poch da crédito a las teorías de Breivik, al asumir que lo que dice el terrorista en su manual ideológico es verdad. En realidad, Poch da por cierto todo lo que dice Breivik sobre Israel y, además, culpa a Israel de detonar la locura de Breivik. El propio Poch arremete duramente contra Israel, como si ese país tuviera la culpa de que un noruego desequilibrado asesinara a otros noruegos, en Noruega.
Pero, ¿por qué llama Poch a Israel un país con una “loca ideología”? Es un enigma, después de todo, Israel es un país modélico en términos de crecimiento económico, de desarrollo científico y tecnológico, de absorción de inmigrantes –muchos de ellos provenientes de países sumidos en la pobreza, como Yemen o Etiopía- y con uno de los estados de bienestar más sanos del mundo. Mientras que, al otro lado de la frontera, en Gaza, la ideología de la organización gobernante, Hamás, pregona la destrucción de Israel. Sin embargo, para Poch es Israel quien pregona el enfrentamiento y el “choque de civilizaciones” y no los fanáticos, como Breivik o Hamás.
Poch se vale de afirmaciones que acusan a Israel con el objetivo de esclarecer los motivos por los cuales un terrorista noruego –Andres Breivik- comete un asesinato múltiple y atroz contra sus propios compatriotas.
“El asesino noruego es un ferviente partidario de Israel, como lo es el llamado Partido del Progreso noruego, al que Breivik perteneció varios años. Su caso muestra que la identificación entre extrema derecha xenófoba europea y la defensa de Israel, ha adquirido ya rango de moneda corriente”, publica Poch.
Según las afirmaciones de Poch, cabe asumir que Israel es culpable de que exista la xenofobia en la política europea. Pero lo que Poch no escribe es que el terrorista Noruego puede que simpatice con el país Israel, lo cual no quiere decir que haya un solo israelí que simpatice con Breivik. Lo que sí queda claro, es que el Gobierno de Israel, como muchos otros, ha manifestado su apoyo al pueblo de Noruega tras el atentado terrorista que sufrió y, en ningún caso, ha manifestado el más mínimo apoyo al terrorista Breivik, todo lo contrario.
“La conexión entre la nueva derecha y ultraderecha europea e Israel es clara y lógica, pues ese país está gobernado sobre una lógica ultranacionalista que niega a los sometidos palestinos su condición de ciudadanos y seres humanos por razones “culturales”, religiosas y raciales, con el directo patrocinio y consentimiento de los países más poderosos del mundo, Estados Unidos en primer lugar. Esa lógica explica también que Israel fuera el mejor aliado de Sudáfrica durante el Apartheid.
El muro de Israel es, por lo tanto, modelo e inspiración para el muro que muchos europeos quieren levantar contra la emigración, especialmente musulmana, a fin de preservar la “pureza de Europa”, como dice Breivik”, escribe Poch.
Poch compara el “muro” de Israel con los muros que Europa ha construido con el fin de frenar la inmigración. La ignorancia de Poch sobre el “muro” de Israel es bien explícita: Poch no dice que Israel se vio obligado a construir una valla de seguridad con el objetivo de frenar la ola de atentados terroristas contra su población civil que se cobrara millares de muertos, a diferencia de lo que ocurre en países europeos, que han construido muros o vallas con el objetivo único de impedir la inmigración. Poch tampoco menciona que, a partir de la construcción de esa valla, el número de las víctimas por atentados terroristas en Israel disminuyó drásticamente.
En otras palabras, Poch manipula enteramente el tema de la valla de seguridad en Israel para acusar a Europa de querer preservar su “pureza” –no sabemos a qué pureza se refiere- y, sobre todo, culpa a Israel de que esa idea exista en Europa. Un caso de tendenciosidad evidente si tomamos en cuenta que una parte sumamente importante de la población israelí proviene de otros países, al contrario de lo ocurre en países europeos, incluso donde la inmigración es un fenómeno relevante.
En cuanto a los palestinos, a quienes, según Poch, Israel trata como si no fuesen “seres humanos”, cabe destacar que Israel sí reconoció la resolución 181 que dividía las tierras del Mandato Británico, mientras que los árabes palestinos no sólo rechazaron dicha propuesta sino que fueron a la guerra junto a los ejércitos de varios países árabes. También cabe destacar que, mientras los prisioneros palestinos que han atacado a Israel viven en buenas condiciones, revisadas por organismos internacionales, y que incluso se les permite estudiar una carrera mientras están presos, al único preso israelí bajo control palestino, el soldado uniformado Gilad Shalit, no se le ha permitido, nunca, la visita de organizaciones como la Cruz Roja ni se revela el lugar de su detención. Inhumano y en completa violación del Código de Geneva.
La tendenciosidad, la manipulación y el doble rasero con el que Poch mide a Israel son decididamente inadmisibles en un corresponsal de un diario de prestigio como es La Vanguardia.
E.S.K.
Posted by ReVistaBlog at Agosto 3, 2011 08:25 PM
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