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Junio 25, 2009

Comandante norteamericano advierte sobre la influencia de Irán en América Latina

Washington, 25 de junio del 2009 (http://www.televisionwashington.com/txt/en/article/3/11603),
El recientemente promovido Comandante norteamericano a cargo de la región sur advirtió el jueves que la creciente influencia iraní en América Latina es un "riesgo potencial" para la región.

El General Douglas Fraser, quien hoy asumió el puesto más alto del Comando Sur, expresó una "preocupación real" sobre las relaciones entre Teherán y "organizaciones extremistas" en la región.

"La verdadera preocupación no es la interacción de nación a nación, es la conexión que Irán tiene con organizaciones extremistas como Hamas y Hezbollah y el riesgo potencial que esto podría brindar a la región" dijo a periodistas antes de su ceremonia de promoción en Miami, Florida, según informó la agencia AFP.

En recientes años Irán ha expandido su cooperación con diversos estados latinoamericanos, incluyendo a Venezuela y Cuba.

"Esta es una gran preocupación y un asunto que continuaremos monitoreando por cualquier incremento de actividad" dijo Fraser.

Fraser reemplaza al Admirante de Marina James Stavridis como cabeza del Comando Sur, responsabilidad que conforma las operaciones militares norteamericanas en 31 países en Latinoamérica y el Caribe.

Stavridis ahora servirá como cabeza del Comando norteamericano en Europa y como Comandante Aliado Supremo de la OTAN en Europa.

El Secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el Admirante Stavridis han todos expresado su preocupación por la influencia iraní en América Latina.

Fuentes: Agencia France Presse y sitio de internet del Departamento de Estado de los Estados Unidos

Posted by ReVistaBlog at 07:37 PM |  Comentarios (0)

Junio 14, 2009

Discurso del Primer Ministro Benjamin Netanyahu

Discurso del Primer Ministro Benjamin Netanyahu en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat (BESA), la Universidad Bar-Ilan

Honrados invitados, ciudadanos de Israel.

La paz ha sido siempre el más ardiente deseo de nuestro pueblo.
Nuestros profetas dieron al mundo la visión de paz, nosotros
nos saludamos unos a otros con deseos de paz, y nuestras
oraciones concluyen con la palabra paz.

Nos hemos reunido esta tarde en una institución llamada a
partir de dos pioneros de la paz, Menachem Begin y Anwar Sadat, y nosotros compartimos su visión.

Dos meses y medio atrás, hice el juramento del cargo como
Primer Ministro de Israel. Me comprometí a establecer un
gobierno de unidad nacional - y lo hice. Yo creía y sigo
creyendo que la unidad es fundamental para nosotros, ahora más
que nunca nos enfrentamos a tres retos enormes - la amenaza
iraní, la crisis económica, y la promoción de la paz.

La amenaza iraní es mayor amenaza que tenemos ante nosotros,
como se demostró ayer. El mayor peligro que enfrenta Israel, el
Oriente Medio, el mundo entero y la raza humana, es el nexo
entre el Islam radical y las armas nucleares. Yo examiné este
tema con el Presidente Obama durante mi reciente visita a
Washington, y voy a plantearlo de nuevo en mis próximas
reuniones con los líderes europeos. Durante años, he estado
trabajando incansablemente para forjar una alianza
internacional para impedir que Irán adquiera armas nucleares.

Frente a una crisis económica mundial, el gobierno actuó con
rapidez para estabilizar la economía de Israel. Pasamos un
presupuesto de dos años en el gobierno - y esperamos que la
Knesset lo apruebe rápidamente.

Y el tercer reto, de manera muy importante, es la promoción de
la paz. También hablé con el Presidente Obama acerca de este
tema, y yo apoyo plenamente la idea de una paz regional que él
está liderando.

Comparto el deseo del Presidente para lograr una nueva era de
la reconciliación en nuestra región. Con este fin, me reuní con el Presidente Mubarak de Egipto, y el Rey Abdullah de Jordania, para obtener el apoyo de estos líderes para expandir el círculo de paz en nuestra región. Me dirijo a todos los líderes árabes
esta noche y digo: "Reunamonos. Hablemos de paz y hagamos la
paz." Estoy dispuesto a reunirme con ustedes en cualquier
momento. Estoy dispuesto a ir a Damasco, a Riad, a Beirut, a
cualquier lugar, incluida Jerusalén.

Hago un llamamiento a los países árabes a cooperar con los
palestinos y con nosotros para avanzar hacia una paz económica. La paz económica no es un sustituto de una política de paz,
pero un elemento importante para lograrla. Juntos podemos
emprender proyectos para superar la escasez de nuestra región,
como la desalación de agua, maximizar las ventajas de proyectos como el desarrollo de energía solar, o establecer las tuberías
de gas y petróleo, y enlaces de transporte entre Asia, África y Europa.

El éxito económico de los Estados del Golfo nos ha impresionado a todos y me ha impresionado a mí. Hago un llamado a los
talentosos empresarios del mundo árabe a venir a invertir aquí
y para ayudar a los palestinos - y a nosotros - para fomentar
la economía. Juntos, podemos desarrollar las zonas industriales que generan miles de puestos de trabajo y crear sitios
turísticos que atraigan a millones de visitantes deseosos de
caminar en las huellas de la historia - en Nazaret y en Belén,
en torno a las murallas de Jericó y los muros de Jerusalén, a
orillas del mar de Galilea y sitio baptismal del Jordán. Hay un enorme potencial para el turismo arqueológico, si sólo podemos
aprender a cooperar y desarrollarlo.

Me dirijo a ustedes, nuestros vecinos palestinos, encabezados
por la Autoridad Palestina, y digo: Empecemos inmediatamente
las negociaciones sin condiciones previas.

Israel está obligado por sus compromisos internacionales y
espera que todas las partes mantengan sus compromisos. Queremos vivir en paz con ustedes, como buenos vecinos. Queremos que
nuestros hijos y sus hijos nunca más experimenten la guerra:
que los padres, hermanos y hermanas nunca más conozcan la
agonía de perder a seres queridos en la batalla, que nuestros
niños puedan soñar con un futuro mejor y hacer realidad ese
sueño, y que juntos vamos a invertir nuestras energías en
arados y podaderas, no espadas y lanzas.


Conozco la cara de la guerra. He experimentado la batalla. He
perdido amigos cercanos, he perdido a un hermano. He visto el
dolor de las familias enlutadas. No quiero la guerra. Nadie
quiere la guerra en Israel.

Si unimos las manos y trabajamos juntos por la paz, no hay
límite para el desarrollo y la prosperidad que podemos lograr
para nuestros dos pueblos - en la economía, la agricultura, el
comercio, el turismo y la educación - y lo más importante,
proporcionar a nuestros jóvenes un mundo mejor en el cual
vivir, una vida llena de tranquilidad, la creatividad, la
oportunidad y esperanza.

Si las ventajas de la paz son tan evidentes, debemos
preguntarnos por qué la paz sigue siendo tan remota, aún cuando nuestra mano sigue extendida por la paz. ¿Por qué este
conflicto ha continuado durante más de sesenta años?

Con el fin de poner fin al conflicto, tenemos que dar una
honesta y franca respuesta a la pregunta: ¿Cuál es la raíz del
conflicto?

En su discurso ante la primera Conferencia Sionista en Basilea, el fundador del movimiento sionista, Teodoro Herzl, dijo sobre
el hogar nacional judío "Esta idea es tan grande que tenemos
que hablar de ella sólo en los términos más sencillos". Hoy en
día, voy a hablar sobre el inmenso desafío de la paz en las
palabras más simples posible.

Incluso cuando miramos hacia el horizonte, debemos estar
firmemente conectados a la realidad, a la verdad. Y la simple
verdad es que la raíz del conflicto fue, y sigue siendo, la
negativa a reconocer el derecho del pueblo judío a un Estado
propio, en su patria histórica.

En 1947, cuando las Naciones Unidas propusieron el plan de
partición de un Estado judío y un Estado árabe, todo el mundo
árabe rechazó la resolución. La comunidad judía, por el
contrario, la recibió con bailes y alegría. Los árabes
rechazaron cualquier estado judío, en cualquier frontera.

Aquellos que piensan que la continua hostilidad hacia Israel es un producto de nuestra presencia en Judea, Samaria y Gaza,
confunden causa y consecuencia. Los ataques contra nosotros se
iniciaron en la década de 1920, aumentado en un ataque en 1948
con la declaración de la independencia de Israel, continuaron
con los ataques de los fedayines en el decenio de 1950, y
culminaron en 1967, en vísperas de la Guerra de los Seis Días,
en un intento para reforzar un lazo alrededor del cuello del
Estado de Israel. Todo esto ocurrió durante los cincuenta años
antes de que un solo soldado israelí pusiera un pie en Judea y
Samaria.

Afortunadamente, Egipto y Jordania dejaron este círculo de
enemistad. La firma de tratados de paz ha dado lugar a
finalizar sus reclamos en contra de Israel y terminar el
conflicto. Sin embargo, para nuestro pesar, este no es el caso
con los palestinos. Cuanto más cerca se llega a un acuerdo con
ellos, más se alejan elevando las demandas que son
inconsistentes con un verdadero deseo de finalizar el
conflicto.

Muchas gente buena nos han dicho que la retirada de los
territorios es la clave para la paz con los palestinos. Bueno,
nos retiramos. Pero el hecho es que cada retirada se encontró
con enormes olas de terror, de atentados suicidas y miles de
misiles.

Hemos tratado de retiranos con un acuerdo y sin un acuerdo.
Hemos intentado un retiro parcial y una retirada completa. En
el año 2000 y de nuevo el año pasado, Israel propuso una
retirada casi total a cambio de poner fin al conflicto, y dos
veces nuestras ofertas fueron rechazadas. Hemos evacuado hasta
la última pulgada de la Franja de Gaza, desarraigando decenas
de asentamientos y sacando a israelíes de sus hogares, y en
respuesta, hemos recibido una lluvia de misiles sobre nuestras
ciudades, pueblos y niños.

La afirmación de que una retirada territorial traerá la paz con los palestinos, o al menos promoverá la paz, hasta ahora no ha
pasado la prueba de la realidad. Además de esto, Hamas en el
sur, al igual que Hezbolá en el norte, proclaman repetidamente
su compromiso de "liberar" las ciudades israelíes de Ashkelon,
de Beersheba, Acre y Haifa.

Las retiradas de los territorios no han disminuido el odio, y
para nuestro pesar: los palestinos moderados todavía no están
dispuestos a decir las palabras sencillas: Israel es el
estado-nación del pueblo judío, y se mantendrá de esa manera.

El logro de la paz requiere valentía y franqueza de ambas
partes, y no sólo desde el lado israelí. Los dirigentes
palestinos deben plantearse y decir: "Basta ya de este
conflicto. Reconocemos el derecho del pueblo judío a un Estado
propio en esta tierra, y estamos dispuestos a vivir al lado de
ustedes en una verdadera paz".

Estoy anhelando ese momento, cuando los dirigentes palestinos
digan estas palabras a nuestro pueblo y a su pueblo, entonces
el camino se abrirá para resolver todos los problemas entre
nuestros pueblos, sin importar cuán complejos sean. Por lo
tanto, un requisito fundamental para poner fin al conflicto es
que los palestinos reconozcan pública, comprometida e
inequívocamente a Israel como la Estado-nación del pueblo
judío. Para reforzar esta declaración con sentido práctico,
también debe haber un claro entendimiento de que el problema de los refugiados palestinos se resuelva fuera de las fronteras de Israel. Porque es claro que cualquier demanda de reasentamiento de los refugiados palestinos dentro de Israel socava la
existencia de Israel como el estado del pueblo judío.

El problema de los refugiados palestinos debe resolverse, y
puede ser resuelto, como nosotros nos lo demostramos en una
situación similar. Diminuto Israel absorbió a decenas de miles
de refugiados judíos que dejaron sus hogares y pertenencias en
los países árabes. Por lo tanto, la justicia y la lógica de la
demanda del problema de los refugiados palestinos debe
resolverse fuera de las fronteras de Israel. Sobre este punto,
existe un amplio consenso nacional. Creo que con buena voluntad y la inversión internacional, este problema humanitario se
puede resolver permanentemente.

Hasta ahora he hablado de la necesidad de los palestinos de
reconocer nuestros derechos. En un momento, voy a hablar
abiertamente acerca de nuestra necesidad de reconocer sus
derechos. Sin embargo, permítaseme decir que la conexión entre
el pueblo judío y la Tierra de Israel ha durado más de 3500
años. Judea y Samaria, los lugares en que Abraham, Isaac y
Jacob, David y Salomón, Isaías y Jeremías vivieron no son
ajenos a nosotros. Esta es la tierra de nuestros antepasados.

El derecho del pueblo judío a un estado en la tierra de Israel
no se deriva de las catástrofes que han asolado a nuestro
pueblo. Es cierto que por 2000 años, el pueblo judío sufrió
expulsiones, pogromos, libelos de sangre, y las matanzas que
culminaron en un Holocausto - un sufrimiento que no tiene
paralelo en la historia de la humanidad. Hay quienes dicen que
si el Holocausto no se hubiera producido, el Estado de Israel
nunca se hubiera establecido. Pero yo digo que si el estado de
Israel se hubiera establecido antes, el Holocausto no se
hubiera ocurrido.

Esta trágica historia de impotencia explica por qué el pueblo
judío necesita un poder soberano de legítima defensa. Pero
nuestro derecho a construir nuestro Estado soberano aquí en la
tierra de Israel, surge de un simple hecho: es la patria del
pueblo judío, aquí es donde se forjó nuestra identidad.

Como Primer Ministro de Israel David Ben-Gurion proclamó la
Declaración de Independencia de Israel: "El pueblo judío surgió en la tierra de Israel y fue aquí que sus valores espirituales,
religiosos y políticos fueron formados. Aquí alcanzó su
soberanía, y aquí legó al mundo sus tesoros nacionales y
culturales, y el más eterno de los libros. "

Pero también debemos decir la verdad en su totalidad: en este
país vive una gran comunidad palestina. No queremos
gobernarlos, no queremos regir sus vidas, no queremos imponer
nuestra bandera o bien de nuestra cultura sobre ellos.

En mi visión de la paz, en esta pequeña tierra nuestra, dos
pueblos viven libremente, lado a lado, en la amistad y el
respeto mutuo. Cada uno tendrá su propia bandera, su propio
himno nacional, su propio gobierno. Ninguno pondrá en peligro
la seguridad o la supervivencia del otro. Estas dos realidades
- nuestra conexión a la tierra de Israel, y la población
palestina que vive dentro de ella - han creado profundas
divisiones en la sociedad israelí. Pero la verdad es que es
mucho más lo que nos une que lo que nos separa.

He venido esta noche para representar a esa unidad, y a los
principios de paz y seguridad en la que existe un amplio
acuerdo dentro de la sociedad israelí. Estos son los principios que guían nuestra política. Esta política debe tener en cuenta
la situación internacional que se ha desarrollado
recientemente. Tenemos que reconocer esta realidad y, al mismo
tiempo defender con firmeza los principios esenciales de
Israel.

Ya he destacado el primer principio - el reconocimiento. Los
palestinos deben reconocer claramente y sin ambigüedades a
Israel como el estado del pueblo judío.

El segundo principio es: la desmilitarización. El territorio
bajo control palestino debe ser desmilitarizado con férreas
disposiciones de seguridad para Israel. Sin estas dos
condiciones, existe un peligro real de que el Estado palestino
armado que surja se convierta en otra base terrorista contra el estado judío, como la de Gaza. No queremos cohetes Kassam en
Petah Tikva, cohetes Grad en Tel Aviv, o misiles en el
aeropuerto Ben-Gurion. Queremos la paz.

Con el fin de lograr la paz, debemos asegurarnos que los
palestinos no podrán importar los misiles a su territorio, a un campo del ejército, para cerrar su espacio aéreo sobre
nosotros, o para hacer pactos siguiendo el gusto de Hezbullah e
Irán. En este punto también, existe un amplio consenso dentro
de Israel. Es imposible que nosotros acordemos de ante mano en
el principio de un Estado palestino sin las garantías de que
este Estado será desmilitarizado. Sobre un asunto tan
importante para la existencia de Israel, debemos primero
abordar las necesidades de nuestra seguridad.

Por lo tanto, hoy lo que pedimos a nuestros amigos de la
comunidad internacional, encabezada por los Estados Unidos, lo
que es fundamental para la seguridad de Israel: claros
compromisos que en un futuro acuerdo de paz el territorio
controlado por los palestinos será desmilitarizada, a saber,
sin un ejército, sin el control de su espacio aéreo, y con
medidas de seguridad eficaces para prevenir el contrabando de
armas en el territorio - la supervisión real, y no lo que
ocurre hoy en Gaza. Y obviamente, los palestinos no serán
capaces de forjar pactos militares. Sin esto, más tarde o más
temprano, estos territorios se convertirán en otro Hamástán. Y
esto no lo podemos aceptar.

Le dije al Presidente Obama cuando estaba en Washington que si
nos ponemos de acuerdo sobre la sustancia, la terminología no
plantearía un problema. Y esta es la sustancia que ahora
planteo claramente:

Si recibimos la garantía con respecto a la desmilitirización y
a las necesidades de seguridad de Israel, y si los palestinos
reconocen a Israel como el Estado del pueblo judío, entonces
estaremos listos en un futuro acuerdo de paz para alcanzar una
solución en la que un Estado palestino desmilitarizado exista
junto al Estado judío .

En cuanto a las restantes cuestiones importantes que serán
discutidos como parte de la solución definitiva, mi posición es conocida: Israel necesita defender las fronteras, y Jerusalén
debe seguir siendo la capital unida de Israel con la
continuación de la libertad religiosa de todos los credos. La
cuestión territorial se discutirá como parte del acuerdo de paz definitivo. En el interin, no tenemos ninguna intención de
construir nuevos asentamientos o de expropiar más tierras para
los asentamientos existentes.

Pero hay una necesidad de permitir a los residentes a vivir una vida normal, permitir a las madres y los padres criar a sus
hijos como las familias en otros lugares. Los colonos no son ni los enemigos del pueblo, ni los enemigos de la paz. Por el
contrario, son una parte integral de nuestro pueblo, la
población sionista pionera y de principio.

La unidad entre nosotros es fundamental y nos ayudará a lograr
la reconciliación con nuestros vecinos. Ya que la
reconciliación debe comenzar por modificar la realidad
existente. Creo que una economía palestina fuerte será el
fortalecimiento de la paz.

Si los palestinos se vuelven hacia la paz - luchando contra el
terror, en el fortalecimiento del gobierno y el imperio de la
ley, en la educación de sus hijos para la paz y para detener la incitación contra Israel - nosotros haremos nuestra parte en
hacer todo lo posible para facilitar la libertad de circulación y acceso, y que permitirles desarrollar su economía. Todo esto
nos ayudará a permitir un tratado de paz entre nosotros.

Por encima de todo, los palestinos deben decidir entre el
camino de la paz y el camino de Hamas. La Autoridad Palestina
tendrá que establecer el imperio de la ley en Gaza y superar a
Hamás. Israel no va a sentarse a la mesa de negociación con los terroristas que buscan su destrucción. Hamas ni siquiera
permite que la Cruz Roja visite a nuestro soldado secuestrado
Gilad Shalit, que ha pasado tres años en cautiverio, separado
de sus padres, su familia y su pueblo. Nos hemos comprometido a traerlo a casa, sano y salvo.

Con un liderazgo palestino comprometido con la paz, con la
activa participación del mundo árabe, y el apoyo de los Estados Unidos y la comunidad internacional, no hay ninguna razón por
la que no podamos avanzar hacia la paz.

Nuestro pueblo ha demostrado que podemos hacer lo imposible. En los últimos 61 años, además de constantemente defendernuestra
existencia, hemos realizado maravillas.

Nuestros microchips están alimentando a los ordenadores del
mundo. Nuestros medicamentos tratan enfermedades consideradas
incurables. Nuestra irrigación por goteo está trayendo tierras
áridas de vuelta a la vida en todo el mundo. Y científicos
israelíes están ampliando los límites del conocimiento humano.
Si sólo nuestros vecinos respondieran a nuestro llamado - la
paz también estaría a nuestro alcance.

Hago un llamamiento a los dirigentes del mundo árabe y
dirigentes palestinos, sigamos juntos en la senda de Menahem
Begin y Anwar Sadat, Yitzhak Rabin y el Rey Hussein. Hagamos
realidad la visión del profeta Isaías, quien en Jerusalén hace
2700 años dijo: "las naciones no deben alzar espadas contra la nación y no deberán aprender más de la guerra".

Con la ayuda de Dios, no tendremos más guerra. Conoceremos la
paz.

Posted by ReVistaBlog at 06:30 PM |  Comentarios (0)